martes, 25 de agosto de 2009

Historia de Silvestre Luarte Vásquez

SILVESTRE LUARTE VASQUEZ
Ordenado, bondadoso y amante de la bohemia “de esas que existía antes en Temuco”, definía Silvestre Luarte Vásquez, más conocido como Silver, su forma de ser.
El más “hermoso” de tres hermanos e hijo “sándwich” del matrimonio compuesto por don Silvestre Luarte y doña Ana María Vásquez, nació en Temuco, el 28 de julio de 1939, “terremotiao” según su madre, quien le decía que en realidad nació el tres de marzo y le regalaron tres meses. “Lo bueno de esto es que me voy a morir tres mese después”, señalaba risueñamente.
Su padre nació en Ninhue, cerca de San Agustín de Puñual – desde donde aseguraba – “proviene la pelada que lo caracterizaba y que se repitió en mí”.
Su mamá es originaria de Nehuentúe, localidad cercana a Puerto Saavedra, y se negó, por lo mismo, a ponerle un nombre mapuche, que a su padre tanto le gustaban.
La familia
Como buen amante de la bohemia, Silver fue bastante reacio al matrimonio, pero un buen día conoció a Nelly Aravena, y luego de mucho insistir se casó con ella. La primera cita fue de lo más galante, las siguientes bastante tramitadas, ya que la fama de mujeriego que le atribuían “las malas lenguas” hacía desconfiar a la que sería su esposa. Con cariño recuerda el día en que se conocieron: “a mí me la presentó un matrimonio amigo y el día que nos conocimos ambos estábamos muy nerviosos. Fue el día antes de su cumpleaños, el 26 de julio, entonces en la noche, los amigos la invitaron a cenar a ella y para que no fuera sola me invitaron a mí, pero me dijeron que tenía que portarme bien, porque como era medio lanzadito... En la noche, cuando dieron las doce, yo pedí a la orquesta del Club Alemán que la saludara y tocara “El día que me quieras” y yo me paré y canté”. De esto han pasado más de veinte años ya. Luego llegó Rossana, su hija quien estudia Relaciones Públicas, y que aseguraba, era el retrato de él.